A lo largo de nuestra vida educativo nos han transmitido conceptos sobre la nacionalidad, escritas en los libros de ilustres valientes, escritores, pensadores etc. Se habla mucho de nacionalidad, relacionada con la identificación o el grado de pertenencia a un país, el sentirse parte o dentro de un grupo que tiene a fin un territorio o ciertas características supuestamente propias, y digo supuestamente porque en realidad no es un hecho universal. El significado que le doy yo a algo o alguien es muy disímil al punto de vista de otra persona, que vive en el mismo Ecuador, pero piensa diferente.
Ecuador es un país muy diversos, multiétnico, pluricultural y todo lo que se ve a diario, bueno o malo si se quiere. Hay tantas personas que poseen culturas diferentes pero viven en el mismo territorio, la pregunta más compleja que se plantea alrededor de este tema es: ¿Existe alguna característica que nos haga sentir identificados a TODOS como país? Yo creo que no, porque todas las personas pensamos de manera distinta, tenemos costumbres desiguales, no nos identificamos con lo mismo, es más quizá hayan personas que se sienten más empatía con características de otro país pero eso no los deja fuera del Ecuador.
La nación es política y territorio pero también es cultura, subjetividades e imaginación, depende del cristal con el que lo mire cada ser humano. La identidad y conciencia nacional es un proceso mental, no es algo impuesto, irrevocable y estático.
Se dice que la nación es un mito (nacionalismo) que está sustentado en la tradición y la historia para lograr esconder los verdaderos problemas y los conflictos. La historia es solo una versión de lo que ocurrió, que en varios casos puede también ser diferente para un grupo de personas pertenecientes a una misma nación. Marc Augé menciona que: “Es un error buscar la identidad mirando hacia atrás”.
En todo caso es más factible afirmar que existen identificaciones dentro de una nación, que no son comunes a todo un país, ya que éstas nunca pueden ser totalmente generales, para todas las personas que conforman parte del Ecuador u otros países. Pienso que se deberían cambiar las bases de la educación, que estén dirigidas a tener un pensamiento más libre, sin ataduras, que generen conciencia crítica.
Marc Augé a raíz de esto, sugiere: “Desterrar el nacionalismo y crear un nuevo humanismo”. Pensar en otro nivel de identidad o dicho de manera más fuerte destruirla.